// Entrevista
“ La gente me dice que agradece mi sonrisa, el saludo, que les tratemos bien. Parece básico… pero no siempre se encuentra.”
TRAYECTORIA:
Entrevista realizada a Montse Villar por Alba González, mentora de negocios.
Lo primero que notas al entrar en Farmacia Eirís y encontrarte con Montse es su sonrisa. Una de esas sonrisas sinceras, de las que no se entrenan. Y quizá ese sea, sin que ella lo diga en voz alta, el verdadero “secreto” de esta farmacia que combina seis generaciones de tradición familiar con una visión actualizada y moderna.
Montse viene de una familia farmacéutica; ella es la sexta generación. Creció literalmente en la farmacia de su familia y mientras sus hermanos estudiaban, ella pasaba allí las tardes… y ya entonces lo tuvo claro: supo que quería ser farmacéutica.
Se nota que es uno de esos casos en los que la profesión la eligió a ella antes de escoger ella a su profesión. Tras trabajar con su familia y pasar por varias experiencias, en 2022 dio el gran salto: comprar la farmacia del barrio de Eirís. Una farmacia tradicional… o al menos eso parecía antes de que Montse entrara por la puerta.
De farmacia “de toda la vida”… a farmacia que mira al futuro
Cuando Montse tomó el relevo tenía algo claro: la farmacia necesitaba aire fresco. Y vaya si lo tuvo.
Empezaron a desarrollar categorías que antes no existían: veterinaria, formulación magistral y todo lo relacionado con plantas medicinales. Cosas que son sello de identidad de su farmacia y, como ella asegura, son “cosas de farmacéuticos, pero que estaban perdiendo espacio en las farmacias”.
Y yo aquí no puedo evitar una pausa mental. Una farmacia tradicional que apuesta por lo natural, lo botánico y lo ancestral… ¿no es una contradicción? Se lo digo y ella sonríe, como si me leyera el pensamiento:
“Es ciencia igual. La aspirina viene del sauce blanco. El origen de la farmacia está en las plantas. Lo químico es más barato de sintetizar, sí, pero la naturaleza sigue siendo la base de todo.”
Y, de repente, todo me encaja: modernizar en farmacia Eirís no es romper, es volver al origen con otra mirada.
¿La clientela prefiere lo químico o lo natural?
Mi curiosidad personal se apodera de mí (y no voy a negarlo, también mi propia experiencia), así que le pregunto abiertamente algo que quizás tú también te estés preguntando: “Montse, ¿la gente te pide más químico o más hierbas?” Ella se ríe.
Confiesa que, en general, la gente tira más por lo químico. Pero también puntualiza que cuando alguien ya ha probado varias cosas y no le funcionan, recurre a lo natural. Y ahí el asesoramiento es clave.
De hecho, una de sus compañeras es experta en aceites esenciales y los trabaja como si fueran alquimia científica. Muchos de sus clientes entran ya preguntando directamente: “¿Esto es natural, no?” Y Montse lo confirma casi siempre con una mezcla de paciencia y orgullo profesional.
Pero si hay algo que diferencia a Farmacia Eirís, es su sección veterinaria.
Yo misma no había visto nunca una farmacia con piensos, yogures para perros o snacks que parecen… puros. Sí, puros. Y aquí aparece una anécdota maravillosa:
“Cada vez que entraban personas mayores decían: ‘Ay, que ahora vendéis puros en la farmacia’. ¡Cada día! Estuve a punto de quitarlos de la estantería.”
Pero lo cierto es que esta apuesta no es un capricho: es una respuesta a algo real.
En España hay cada vez más familias con animales. Y la gente quiere productos de calidad para sus mascotas. “¿Por qué no ofrecerlos desde la farmacia, donde hay control, trazabilidad y seguridad?” Cuenta Montse.
Una farmacia que escucha
Cuando le pregunto qué valoran sus clientes, no habla de medicamentos ni de precios. Habla de actitud.
“La gente me dice que agradece mi sonrisa, el saludo, que les tratemos bien. Parece básico… pero no siempre se encuentra.”
Y añade algo que me encanta: esta farmacia se adapta a lo que necesitan sus clientes. La gente va a la farmacia, les cuenta… y ellas escuchan atentas y asesoran.
En un mundo que corre, encontrar una farmacia donde te escuchan con calma casi parece un sueño.
Anécdotas que solo pueden suceder en una farmacia:
Le pido una historia divertida. Me da dos.
- Los puros-perrunos.
Ya la conoces. - Los nombres inventados.
Montse me cuenta que a veces tienen que descifrar lo que la gente le pide, ¡y no me extraña, porque algunos nombres se las traen!
Le han pedido Dolotil, en vez de Nolotil (estaba claro que era para el dolor), Panceta, en vez de Pantecta (no sabemos si era apta para veganos/as), Locutorios, en vez de colutorios, Córcega, en vez de corega o tiras radiactivas, en vez de tiras reactivas (cada cual entiende el azúcar a su manera).
Y yo no puedo evitar pensarlo… A veces, la realidad supera cualquier campaña publicitaria.
Un consejo para llevarse a casa
Montse lo tiene claro:
“Ante cualquier duda de salud, acude a tu farmacéutico. Para eso estamos. Aunque no te lleves nada, no pasa nada. Nuestra labor también es ayudarte a decidir si necesitas un medicamento, un remedio natural o una visita al médico.”
En tiempos de exceso de información y escasez de confianza, este consejo es oro.
Farmacia Eirís hoy
Moderna pero tradicional. Científica pero cercana. Con plantas medicinales, medicamentos, snacks para perros y un equipo que te atiende con la misma naturalidad con la que Montse creció entre estanterías.
Un lugar que demuestra que la farmacia del futuro no es la que está llena de pantallas ni robots, sino la que combina conocimiento, humanidad y la capacidad de mirar al barrio y decir: “¿Qué necesitáis hoy?”
Y eso, Montse lo tiene. Y se nota.


